juan reyero

Tim Harford y el comercio local

Interesante artículo del Undercover Economist sobre el reciente auge de la exaltación del comercio local:

After all, every time we deliberately Buy British we are also deliberately “Not Buying From Foreigners”.

In a world where racism is rightly viewed with disgust and contempt, it is a strange thing that discrimination against foreigners is regarded as acceptable, even laudable.

Además no funciona. Para que los exportadores de un país puedan vender al exterior, los compradores tienen que tener con qué pagar. Cuando un país importa recibe bienes o servicios a cambio de dinero: ese dinero, que envía al extranjero, es el mismo que usan los otros países para comprar los bienes y servicios que el país exporta. Si no hay salida de divisas tampoco hay entrada: si no importas tampoco exportas.

Comercio en la frontera de Tijuana

Imagina un mundo en que sólo hay dos países, el país Uno y el país Losotros, y Uno y Losotros se venden y compran entre sí. Supón que Uno decide que quiere seguir vendiendo, pero que no va a comprar más; ¿qué pasaría? Uno tendría cada vez más dinero, y Losotros cada vez menos. ¿Pero qué hará Uno con ese dinero, si no lo puede usar para comprar cosas a Losotros? Desde luego no lo hace más rico, porque la riqueza es la capacidad de conseguir bienes y servicios de otros. Exportas para tener dinero con el que importar:

For every local product that beat off foreign competition, there would be a British exporter struggling to find customers. We cannot have a world where we sell lots of products to foreigners, but we never buy anything from them.

Pero ¿qué pasa cuando importas más de lo que exportas? La diferencia entre lo que compra y lo que vende un país se llama déficit exterior, y es exactamente igual a la diferencia entre lo que quiere consumir y lo que es capaz de producir. España, por ejemplo, tiene un déficit exterior del 9.4% del PIB, el mayor de Europa junto con el griego. Eso quiere decir que los españoles consumen mucho más de lo que producen, a cuenta de endeudarse y de los ahorros. Pero la solución no puede ser dejar de importar, porque eso implicaría consumir mucho menos y una recesión en toda regla: la solución es producir mucho más, para que las exportaciones den para pagar las importaciones.

Cerrar las fronteras beneficia a los que fabrican para vender dentro y perjudica a los que venden fuera, y el efecto global es negativo: como cada país tiende a especializarse en bienes en los que tiene una ventaja comparativa, cuando deja de haber comercio el conjunto es menos eficiente. Esto es una idea muy antigua (se atribuye a Ricardo, pero según la Wikipedia la describió por primera vez un tal Robert Torrens en 1815), y será el tema de un artículo futuro.

Juan Reyero Barcelona, 2009-01-17
 

blog comments powered by Disqus