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Monociclos - el manual

Partes del monociclo Todavía no había presentado aquí el proyecto al que he estado dedicando los últimos meses: los monociclos. Tengo muchas razones para apreciar los monociclos, pero tal vez la más importante sea que ofrecen una extraordinaria combinación de reto personal y aglutinante social.

Que aprender a ir en monociclo es un reto personal resulta obvio. El monociclo no es fácil. Está al alcance de todo el mundo, pero requiere perseverancia y capacidad de superar la frustración. Por eso me parece tan educativo para los niños: aprenden a levantarse después de cada caída, y a seguir intentándolo, pese a que a menudo parezca una batalla perdida. No es casualidad que en Japón lo enseñen en el 95% de las escuelas.

El elemento social del monociclo está mucho menos a la vista — nunca me lo había planteado antes de aprender. Quizá sea porque todos los niños quieren ir en monociclo; quizá sea porque muchos adultos también quieren, y nunca han pensado que una persona normal, sin grandes aptitudes físicas, pueda aprender. Quizá sea porque cuando vas en monociclo por el mundo tiendes a ir relajado y feliz. El hecho es que la gente te habla, te pregunta, te sonríe; los niños hacen comentarios divertidos. Y cuando compartes la afición se convierte en un reto común. Me ha pasado con los niños y con sus amigos: todos lo quieren probar, pero tiene mucho más de objetivo común que de elemento competitivo. Lo cual es de agradecer en niños que empiezan a ser pre-adolescentes.

El obstáculo principal para aprender a ir en monociclo es la técnica de aprendizaje, y es algo que prácticamente no está contado en castellano. Por eso he escrito un pequeño manual. Las técnicas no son mías, pero sí las he usado con éxito. Espero que sirva para acercar este fascinante deporte a más gente.

Juan Reyero Barcelona, 2009-05-19
 

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